Me he sorprendido a mí misma escuchando las palabras que digo, observando la facilidad y fluidez con que las encuentro y comunico... muy distinto a cuando uno quiere expresar algo y no encuentra las palabras... sencillamente porque no se sabe el lenguaje.
Estoy estudiando un nuevo idioma; y cómo me gustaría conocer (ahora ya) lo necesario para poder conversar... mi innata impaciencia me hace querer saberlo todo de inmediato. Pero tengo una buena razón: las experiencias, ¿acaso no dejan una huella indeleble en nuestros cuerpos, en nuestras células? Mi organismo físico lo sabe: antepasados míos vinieron de esas tierras lejanas y frías dominando el idioma... y circunstancias del destino hizo que se perdiera en los recovecos de la historia familiar.
Por eso, en realidad no lo estudio: muy dentro de mí, sólo lo recuerdo. No pretendo olvidar el lugar donde nací...(aunque declaro que mi patria es el planeta Tierra, y ningún país en particular) pero hay muchas cosas en mí que me identifican con esas personas allende los mares; gestos, actitudes y pensamientos, tan distintos a los de las personas que me han rodeado toda la vida.
Y tengo la dulce impresión que cuando domine mi nueva lengua... quizá entonces hable con la verdad.
Estoy estudiando un nuevo idioma; y cómo me gustaría conocer (ahora ya) lo necesario para poder conversar... mi innata impaciencia me hace querer saberlo todo de inmediato. Pero tengo una buena razón: las experiencias, ¿acaso no dejan una huella indeleble en nuestros cuerpos, en nuestras células? Mi organismo físico lo sabe: antepasados míos vinieron de esas tierras lejanas y frías dominando el idioma... y circunstancias del destino hizo que se perdiera en los recovecos de la historia familiar.
Por eso, en realidad no lo estudio: muy dentro de mí, sólo lo recuerdo. No pretendo olvidar el lugar donde nací...(aunque declaro que mi patria es el planeta Tierra, y ningún país en particular) pero hay muchas cosas en mí que me identifican con esas personas allende los mares; gestos, actitudes y pensamientos, tan distintos a los de las personas que me han rodeado toda la vida.
Y tengo la dulce impresión que cuando domine mi nueva lengua... quizá entonces hable con la verdad.









