
Los colosos de Tierra del Fuego



Cuenta la leyenda que en el otoño de 1535, salió del Cusco, rumbo a Chile, el conquistador Diego de Almagro, con unos 500 españoles y diez mil indígenas. Entre ellos llevaba, como rehenes, a Huillac Huma, último sumo sacerdote del culto del sol, con su hermosa hija de 23 años, la Ñusta (princesa).
Capítulo 4 |


Cuenta la leyenda que el Caleuche es un buque que navega y vaga por los mares de Chiloé y los canales del sur.
Está tripulado por brujos poderosos, y en las noches oscuras va profusamente iluminado. En sus navegaciones, a bordo se escucha música sin cesar. Se oculta en medio de una densa neblina, que él mismo produce. Jamás navega a la luz del día.
Si casualmente una persona, que no sea bruja se acerca, el Caleuche se transforma en un simple madero flotante; y si el individuo intenta apoderarse del madero, éste retrocede. Otras veces se convierte en una roca o en otro objeto cualquiera y se hace invisible. Sus tripulantes se convierten en lobos marinos o en aves acuáticas.
Relatan que los tripulantes tienen una sola pierna para andar y que la otra está doblada por la espalda, por lo tanto andan a saltos y brincos. Todos son idiotas y desmemoriados, para asegurar el secreto de lo que ocurre a bordo.
Al Caleuche, no hay que mirarlo, porque los tripulantes castigan a los que los miran, volviéndose la boca torcida, la cabeza hacia la espalda o matándole de repente, por arte de brujería. El que quiera mirar al buque y no sufrir el castigo de la torcedura, debe tratar de que los tripulantes no se den cuenta. Este buque navega cerca de la costa y cuando se apodera de una persona, la lleva a visitar ciudades del fondo del mar y le descubre inmensos tesoros, invitándola a participar en ellos con la sola condición de no divulgar lo que ha visto. Si no lo hiciera así, los tripulantes del Caleuche, lo matarían en la primera ocasión que volvieran a encontrarse con él. Todos los que mueren ahogados son recogidos por el Caleuche, que tiene la facultad de hacer la navegación submarina y aparecer en el momento preciso en que se le necesita, para recoger a los náufragos y guardarlos en su seno, que les sirve de mansión eterna.
Cuando el Caleuche necesita reparar su casco o sus máquinas, escoge de preferencia los barrancos y acantilados, y allí, a altas horas de la noche, procede al trabajo.
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| Capítulo 3 |


Camino bajo la lluvia. Camino bajo el agua porque quizás así me moje de ti y de aquella sonrisa que asomaba cada vez que tus ojos se posaban en mi cara, quiero humedecerme de tus recuerdos y sentir que al secarse no dejarán llaga alguna en mi piel. Quiero saber que al despertar de este sueño estarás ahí para ser lo que siempre quise que fueras. Para devolver mis sueños de niño, mis sonrisas y mis instantes primeros en la vida. Para jugar a ser adultos otra vez, y para que el corazón sea más que la razón y la pisotee. Que tengamos nuestra conciencia de adorno y hagamos los que nos venga en gana. Quiero pensar que esto es un sueño, y que al despertar todo sea como yo quise que fuera. Que nunca te fuiste y que nunca erré en la vida, que las canas son solamente ilusión y las lágrimas que caen por mis mejillas sean solamente las gotas de lluvia por las cuales camino en este momento...