La semana que pasó fue complicada, mucha gente en torno a mí anda deprimida, con el ánimo abajo, sin ganas de nada. Y muchos de ellos recurren a su servidor para apoyarse, a cada uno de ustedes les dejaré un mensaje en esta tribuna:
Andrea: Comprendo todo lo que te sucede, quiero que sepas que al margen de todo, que te apoyo en estos momentos tan complicados, lo que estás pasando es mucho más normal hoy en día de lo que crees. No serás ni la primera ni la última. Pero de esto debes sacar fuerzas y aprender que no todo en la vida es para siempre, pero que mientras lo tengas, lo tienes que disfrutar a concho, para que después no te lamentes de no haberlo hecho.
Diego: Vaya, vaya, vaya... no es la primera vez que te percibimos así. Yo sé que eres muy reservado, pero yo siempre sé cuando te pasan cosas y debido a quien te pasan. Lo único que le puedo decir es que cuando uno asume una responsabilidad, debe hacerle frente no importando las consecuencias. En todo caso, estás a tiempo de revertir las cosas. Para bien o para mal.
Claudia: Lamentablemente uno no eligió nacer, pero lo mas terrible es que uno tiene la opción de querer morir. Yo sé que en tu fuero interno no tienes ganas ni lo harás. Sabes que tienes un largo camino que recorrer y que tu familia como tus amigos caminaremos a tu lado para hacer de tu vida el jardin de rosas que siempre quisiste que fuera. Fuerza!
Y ahora, uf, el mensaje para alguien que fue muy especial en mi vida, pero que por una u otra razon... bueno da lo mismo el contexto...
Sofía: La vida te dotó de temple y fuerza para luchar hasta en las peores condiciones, así fue como te conocí y en ese plan me dejaste en tierra. Quizá lo que te ocurre hoy en día no es mas que la gota que rebalsó el vaso y caíste en esa horrible depresión. Ahora que te vas a un retiro y que esto quizás no lo leas porque estarás en camino a tu recuperación (espero), deseo de todo corazón que la Sofía que regrese sea la que conocí. Esa que es capaz de sostener el mundo con las manos. No sabes cómo se me ha hecho de difícil tomar la decisión que tu ya sabes, rompí mi código de honor, ese que incluso quebranta el orgullo masculino, y sólo porque me llamaste desde Noruega para pedírmelo. Porque sentí que necesitabas de mí haciendo de lado todas las diferencias y peleas. Cuenta conmigo.
Ufff... el sicólogo loco se retira hasta una próxima columna.
Dr. Richie DeSilva.