O quizá simplemente volviendo a nacer.
O quizá simplemente no habiendo nacido.
Equivocarse es de humanos, pero equivocarse y volver a hacerlo es de estúpidos. Y ya tengo título. Y con honores.
Veo como el árbol de mi vida me va arrancando hoja por hoja cada uno de mis dias, y al mirar hacia atrás, no hay raíz que la sostenga. Ahora tras de mí una sombra que recuerda que el camino que desvié fue el incorrecto. Que más da. También fue otro error.Y asi ha ido mi vida: error tras error... desilusión tras desilusión.
Desilusionado de mí y mi actuar. De mí y mi dudar.
Y por cada error, una disculpa, y por cada disculpa, la vergüenza. O sea mi vida se traduce en disculpas y vergüenza. ¿Cuando irá a parar todo esto? Quizá el día en que me dé cuenta que a estas alturas de la vida pueda volver a comenzar, esta vez sin equivocarse.
Pero el mundo es vertiginoso, y por cada paso que doy en la vida, dos son en falso. Y el carnet se encarga de recordarme que cada segundo es un segundo menos que la muerte me da de ventaja.
Tonto, tonto, tonto. Así, nunca he de aprender. Ya lo tengo asumido. Ese es otro error.
Dedicado a los seguidores ansiosos por leer esta columna...












