No me quiero perder cada detalle de ti. Te mueves y me rodeas, como si fuera tu presa. Tu respiración se agita, me desea, me quiere tener.
Pero te contienes.
No quieres atacar, pero tus manos tiemblan al despojarme de cada prenda que va denotando mi desnudez a medida que lo vas haciendo. Me tienes a tu merced.
Te paseas frente a mi, y el balanceo de tus formas me hacen sudar frío. Deseo tocarte, perder mis manos por la marea de tu cuerpo. Quiero todo de ti.
Te arrojas sobre mi. Dos cuerpos desnudos bailando al son del deseo y los gemidos.
Despierto. Era un sueño. Un sueño que quizás algún día quisiera vivir… contigo.
