Capítulo 4 |
Cuando despertaron se sentían extraños, como si tuvieran una nueva vitalidad en sus cuerpos. Natalia se levanta del suelo un tanto mareada, cuando ve a su lado despertando a Fagano. Al extender su mano para levantarlo del suelo, aprecia que su brazo no poseía la misma tonalidad blanquecina que caracteriza, sino que rojiza. Cae en preocupación y al verse reflejada en el espejo no puede ocultar su pavor: se había convertido en un demonio. Tras ella, Fagano se contempla con la misma sorpresa.
Un mal presagio se apoderó del Rey Luminoso y de Carcano. Sabían que algo malo estaba pasando en ese preciso instante.
Natalia siente en su interior que sus motivaciones ya no eran las mismas, que deseaba otras cosas, pero eran cosas que antes en ella no existían. En ella estaba germinando una semilla de maldad. Fagano se siente de igual manera, pero en el interior de ellos surgían sensaciones extrañas, desconocidas.
Una voz espeluznante surge desde la nada, pero ni a Natalia ni a Fagano les inquieta, la sienten familiar, como si la hubiesen conocido desde toda la vida.
- Natalia, Fagano, les habla Lucifer, rey de la maldad absoluta, creador del mal. A partir de ahora ustedes forman parte del Ejército del Hades. Pero no como soldados cualquiera. Ustedes se harán cargo de el poco ejército que me queda, pero necesito que se entrenen bien, ya que ustedes tienen el poder, el conocimiento y la inteligencia para llevar este objetivo al éxito. Mi reinado acá llega a su fin, no tengo más fuerzas. Para asegurarme que ustedes llegarán a ser tan poderosos como yo, con el resto de mis fuerzas los enviare al pasado, para que puedan entrenarse como corresponde… el mal está en sus manos…
Acto seguido una luz centellante ciega a ambos y los introduce en un trance profundo. Cuando despiertan, están en el pasado. 10 años antes de que todo esto hubiese comenzado.
