03/10/12

El Amor, el Amor... Razón sin razón.


Incontables son las definiciones del amor que he escuchado durante mi vida, innumerables teorías de cómo lograr que el amor dure para siempre, recetas técnico – prácticas para “regar la flor” que lo único que logran es esperanzarnos en una utopía.

Es contradictorio lo que digo porque creo en el amor y creo que puede ser para toda la vida, pero al parecer estoy empezando a no creer en las personas. Y justamente ahí está la imperfección del amor, el nacer en las personas. Todos somos humanos, todos somos imperfectos y cometemos errores, pero en el momento en que dejamos de ser personas y comenzamos a ser individuos es cuando nuestra condición de seres con la capacidad de razonar y amar se ve increíblemente acotada. Se comienza a pensar más en uno mismo que en las personas que queremos, hacemos valer más nuestras necesidades que las del resto, tomamos sin consideración los recursos que nosotros deseamos, por sobre las necesidades de los demás, dejamos de amar.

¿Pero qué es el amor? ¿Es pasión, deseo, necesidad, conveniencia, estabilidad, ternura, compatibilidad…? ¿Qué es lo que me motiva a decir un te amo, a decir te quiero?

Se dice que son un conjunto de hormonas que se liberan frente a un estímulo en particular, he ahí la razón de las mariposas en el estómago, o las ganas de ver a alguien. El amor sería más hormonal que emocional… Para mí eso es química, es atracción, pero no alcanza a ser amor.

Creo que existe un solo amor… el amor que viene de lo divino, de lo eterno, de la esencia de todo. Unos lo llaman karma, otros lo llaman Universo, yo lo llamo Dios. Para mi Dios es el amor perfecto, aquel amor que no envanece, que no es jactancioso, no tiene envidia, no produce enojo o ira, no produce dudas o temores… un amor sobrenatural.

Sueño con ser parte de ese amor y poder entregar una fracción, aunque sea ínfima, de ese tipo de amor. Como ser humano, imperfecto, me cuesta alcanzarlo pero siempre lo tengo en mente… Por qué hoy en día ya es menos común ese tipo de amor? ¿Por qué damos paso a la lujuria, la pasión desenfrenada y al descontrol? ¿Acaso los deleites y sensaciones de un momento, de un segundo , son más intensos que el sentimiento eterno?

Seguiré pensando que el amor existe, porque si creo en el amor, creo en un futuro…

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