18/10/12

"Aquella Rubia" (Capítulo 4)


CAPÍTULO 4


Sentada ya tras su escritorio en una Notaria del centro, trata de concentrarse mientras atiende público, no quiere llegar tarde a su cita con Pablo y verlo otra vez la pone nerviosa, a pesar de que está acostumbrada a hacer cita con tipos de la misma forma, nunca deja de sentir nervios en la primera.

Lleva varios años de pareja con Giovanni, pero igual necesita sentirse importante para otros, quizás porque la frialdad de él no le deja otro camino, pero tampoco lo va a dejar, porque hay un gran porcentaje de interés de parte de ella en la billetera de Giovanni, pues  tiene mucho dinero y no podría gozar de los lujos que tiene, trabajando en una notaria, así que esa parte le acomoda, total el cariño lo busca por otro lado, su belleza se lo permite en forma fácil, incluso puede darse el gusto de escoger, así como lo hizo con Pablo, su nueva conquista.

Dieron las 10:30 en el reloj de Susana, mientras caminaba en dirección al café, iba un par de minutos atrasada a su cita, pero sabía que Pablo estaría esperándola, siempre era así, nunca la habían dejado plantada.

Abre la puerta del café, entra y ve a Pablo, él la mira con una sonrisa y ella le corresponde…

Las semanas han pasado, y Pablo sigue encontrándose en el mismo café con Susana, ya han hablado de sus vidas y de sus emociones, han compartido algunas actividades, han formando una especie de amistad, pero a él le gusta cada vez más, pero se resiste, se ha comportado como un caballero.

Un día ella lo invitó a su casa, mientras Giovanni no se encontraba en Chile y ella tenía un plan. Había pasado mucho tiempo para ella, en que un hombre al que conocía no la besara, por lo menos y Pablo, no podía ser la excepción, a ella le gustaba bastante. Así que pretendía que ese día debía cruzar el límite de la supuesta amistad.

Esta es mi casa, - dijo Susana - pasa, ponte cómodo.  ¿Quieres una cerveza? - pregunto ella.
Bueno - respondió él, mientras se sentaba en el sofá.

Pablo comenzó a observar el lugar, era cómodo, no era una mansión, pero era un departamento caro, se notaba. 

A mí me gustaría comprarme uno así - pensó Pablo - pero debe ser carísimo. Incluso juntar la plata es imposible.

Toma – interrumpió Susana los pensamientos de Pablo, mientras le pasaba la cerveza – está heladita.

Gracias – le respondió Pablo.

Salud – de dijo ella  y levanto su cerveza.

Salud - respondió Pablo haciendo chocar su cerveza con la de ella.

Así pasó el tiempo, tomando cerveza y conversando de todo y riendo de nada.

Ella comenzó a insinuarse, se le acercaba incómodamente a Pablo.

Me puedes abrazar – preguntaba ella, con voz de niña mientras se le tiraba en los brazos a Pablo.
Eres lindo – acercándose demasiado a su rostro.
Tu eres hermosa – le respondió, mientras le acariciaba el rostro, resistiéndose a besarla.

Susana no quería ser la primera en besar a Pablo en los labios, quería que fuese él, que la tomara y la besara. Pero Pablo no lo hizo, después de tanto juego peligroso, decidió irse.

Estando ambos en la puerta, ella le dice:

No sé si darte las gracias por no ser como los otros hombres a los que he conocido, o sentirme despreciada por ti. Estando con otro hombre y con todas las insinuaciones que ha habido de parte mía, creo que ese hombre ya me hubiera hecho el amor y tú solo me has acariciado el rostro.

Chao Susana, no vemos – le respondió Pablo, luego  le dio un beso a la frente, sonrió y se fue.

Continuará...




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