
Internarse hacia mis interiores, bucear en mis profundidades, comprender mi naturalidad, mi raíz, mi ser, lo que soy. Aprender a reconocer mis pro y contras, acceder a lo que me hace sensible, furibunda, alegre, alocada, inteligente, ha sido un despertar, un entender que todo está ahí. Lo he dicho, lo he pensado, pero tener conciencia clara de lo que realmente es, simplemente es entender de verdad. Respirar la energía del Universo, recoger las flores que están flotando en el aire, construir castillos en el aire, pintar sobre la nada, jugar con las estrellas, conversar de tu a tú con la luna, caminar en el fondo marino y compartir un karaoke con las sirenas, de paso ver la hermosura de Iemanjá y pedirle consejos sobre la sensualidad. Caminar en los bosques y encontrarme de frente con los seres que lo habitan, ver como cultivan y cuidan sus bocanadas de vida verde, mirar las ramas interminables de grandes hojas y más ramas, y sus duendes subiendo y bajando de ellas. Hay un mundo de vida, hay una realidad oculta a nuestra conciencia, escondida tras modernidad y apariencias, poder y oscuridad. Abrir los ojos, ver con los ojos del alma, entender con apertura y sin desconfianza, abrirse a la vida y a todos los planos, verdad, pura y santa verdad. La vida te grita bienvenidas para que la veas y solo está ahí para que la descubras. Anda, despierta y verás lo que debes ver y sentirás lo que realmente es necesario, despierta, despierta y sé feliz.