Creo que ha sido bastante tiempo, 6 años, 72 meses, 2.190 días o 52.560 horas desde que La Columna Ególatra vio la luz por primera vez en el ciberespacio. Esto, que en un comienzo empezó como un diario de vida íntimo y reflexivo, tuvo una vida como una estrella: nació de la nada, creció lentamente, se hizo brillante y se fue apagando con la misma calma con la que creció.
Este sexto aniversario nos sorprende en el mas seco de los desiertos creativos. Hace dos años, estábamos en un desarrollo constante, pero de la nada apareció un vacío, junto con eso el tiempo se nos fue acabando y la imaginación, y por extensión la inspiración, ya no era capaz de crear las cosas que en antaño hizo brillar tanto a esta página.
Es por eso que he decidido ponerle fin a La Columna Ególatra.
¡¡¡Pero que no nos pille de sorpresa!!! Porque no quiero una despedida triste, ¡no señor! Se nos viene una oleada final de creatividad que despedirá como corresponde este pequeño rincón en donde espero que tanto mis columnistas como ustedes, nuestros preciados lectores, hayan dejado fluir los auténticos sentimientos que afloran en cada uno de nosotros.
Sean bienvenidos al 6° Aniversario de La Columna Ególatra.