Guardo mis libros y mis lápices para irme a la universidad, hoy tengo un examen muy importante, de ésto depende todos estos años estudiando, pero no podré ir...Nos conocimos cuando entramos a la universidad, cursamos la misma carrera y junto a Pablo, fuimos un trío de amigos inseparables: estudio, fiestas, penas, alegrías.
Cada viernes después de clases solíamos frecuentar el bar "El Muelle", ahí donde moría la semana y nacía el fin de semana. Era sagrado visitar "El Muelle", y lo fué durante tres años... hasta hoy.
Al conocer más a Sandra, me había comenzado a gustar este año, y me propuse conquistarla.
Pablo por otro lado, mi amigo inseparable, consejero, cómplice. Aunque estuviéramos equivocados, o estuviéramos en lo correcto, siempre nos apoyabamos.
Hace dos meses, luego de una fiesta, salimos los tres abrazados y riéndonos, las copas se nos habían pasado y cantabamos aquellas canciones de los 70's que se tocan cuando una fiesta está en fase terminal. Ya en el auto, fui a dejar primero a Pablo, y luego a Sandra, como casi siempre pasaba, pero esta vez sucedió algo que estaba fuera de mis planes: ella me miró, se despidió de mí, me pidió perdón por lo que iba a hacer, no sabía por qué y acto seguido, me besó.
Sus labios sabían a manantial del cielo, tal como lo había soñado, con ese gusto, mezcla de perfume y alcohol. Yo le respondí el beso, y aferrándola a mis brazos nos entregamos a la dulce pasión de esos delicados ósculos marinos.
Ella me pidió que mantuviéramos el romance en secreto, para hacerlo mas atractivo, y yo lo medité, si, lo medité mucho, porque era tanta mi felicidad que quería gritar este amor a los cuatro vientos, pero por otro lado respeté la voluntad de Sandra, ya que su argumento sonó convincente.
Hoy, dos meses después, ya no daba más, y quería compartir con Pablo la noticia. Imaginé cada palabra que me diría: "Claro, ahora resulta que seré el violinista...". Salí a la calle, recordando todos los momentos de nuestra amistad con Pablo y Sandra, y como llegamos con ella a forjar un lindo romance. Los lugares que recorrimos, por supuesto, plagados de recuerdos. En el camino al departamento de Pablo, dos cuadras antes de pasar por "El Muelle", un microbús había chocado a un taxi, los dos conductores yacían cada uno en sus respectivas camillas. Se ven bien, aparentemente, pero por precaucion me pareció que los llevaron al hospital.
Mis pasos eran seguros, hasta que pasé por "El Muelle", porque tras el gran escaparate que simula la popa de una lancha, dos figuras reconocidas por mi se besaban profusamente.
Acto seguido, sólo recuerdo una gran desilusión, y un gran dolor, no sólo físico, sino que tambien del alma. ¿El motivo? no lo recuerdo. Solo veo a mis inseparables amigos junto a mis padres, que lloran al parecer de alegría al ver que abría los ojos en esa gran habitacion de hospital. A mi lado, dos personas, al parecer accidentadas, me miran y murmuran algo que no logro entender.
Acto seguido, sólo recuerdo una gran desilusión, y un gran dolor, no sólo físico, sino que tambien del alma. ¿El motivo? no lo recuerdo. Solo veo a mis inseparables amigos junto a mis padres, que lloran al parecer de alegría al ver que abría los ojos en esa gran habitacion de hospital. A mi lado, dos personas, al parecer accidentadas, me miran y murmuran algo que no logro entender.
