Todavía recuerdo que después de una desilusión horrorosa, lo único que quería era encontrar al amor de mi vida, una persona diferente y extraordinaria, estaba obsesionada con una amor fuera de serie y de todo lo esquemático, buscaba en canciones, poesías, libros lo que quería encontrar y un día me encontré con un hermoso pasaje de la Biblia que a la primera lectura me dije, esto es precisamente lo que estoy buscando y dice lo siguiente:
1 Corintios 13:4-7
"El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".
No podemos negar que todos hemos soñado con este tipo de amor, con ese amor puro e inmenso, con ese amor sublime y sin condiciones, con ese amor que lo derriba todo y que todo lo alcanza, que es por encima de todo.
Cuando pensé que lo había encontrado decidí quedarme junto a él hasta el último día de mi vida, eso fue hace ya años, hemos pasado por tantas y tantas, aún perdura hasta hoy la frescura de los "te amo" y la complicidad del comienzo. Coincidencia o no, creo que Dios me escuchó cuando le pedí que fuera este amor que tocara mi puerta y creo que es este amor que me acompañara hasta mi último aliento.
"El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".
No podemos negar que todos hemos soñado con este tipo de amor, con ese amor puro e inmenso, con ese amor sublime y sin condiciones, con ese amor que lo derriba todo y que todo lo alcanza, que es por encima de todo.
Cuando pensé que lo había encontrado decidí quedarme junto a él hasta el último día de mi vida, eso fue hace ya años, hemos pasado por tantas y tantas, aún perdura hasta hoy la frescura de los "te amo" y la complicidad del comienzo. Coincidencia o no, creo que Dios me escuchó cuando le pedí que fuera este amor que tocara mi puerta y creo que es este amor que me acompañara hasta mi último aliento.