“LOS ERRADOS SOMOS NOSOTROS”
Con anterioridad hemos intentado entender el comportamiento
de nuestras amadas y queridas damas, hemos intentado por todos los medios de descifrar aquel dialecto tan complicado,
aquel lenguaje bipolar (y hasta tripolar en casos extremos) de nuestras
hermosas féminas. Nos hemos dado cuenta de la incapacidad que tenemos de
adivinar lo que su mente está pensando y mucho menos lo que nos terminará
diciendo; probabilísticamente es una función que escapa a las leyes
matemáticas, llegando a una “distribución anormal” con “desviación variable”.
Se ha señalado y hasta redactado verdaderos manuales acerca de
los tipos de mujeres: la calienta sopa, la amiga con raspe, la mojigata , etc.
Se ha hecho un esfuerzo por generar instructivos de advertencias y consejos
sobre qué hacer o no al momento de la seducción, dependiendo del tipo de mujer.
La verdad es que ellas pueden ser muy frías, calculadoras y
despiadadas si lo necesitan para obtener lo que desean. Uno cree estar
engatusando a una mujer, quizás porque nos sonríe, quizás porque nos trata
amablemente, quizás hasta sólo porque se detuvo a observarnos… pero lo único que está pasando ahí es que
ellas juegan con nosotros, están construyendo un camino hacia lo que anhelan y
nosotros somos, simplemente, un poquito de asfalto más en la pavimentación.
¿Pero qué ocurre que volvemos a caer una y otra vez en sus
redes? ¿Por qué no podemos realmente aprender de las caídas pasadas y
levantarnos victoriosos con la capacidad de superar esta adversidad? ¿Por qué
diantres somos tan débiles?
Es cierto, las mujeres pueden ser como quieran, pueden ser
lindas, feas, amables, pesadas, sexys, sensuales, mentirosas, pero
nosotros somos los pavos que les creemos. Si fuéramos más inteligentes y nos
asociáramos como género, uniéndonos en un rotundo NO, las mujeres se
verían obligadas a modificar su estrategia para alcanzar lo querido y hasta
quizás, sólo quizás, se podrían transformar en personas de un solo pensamiento y decir.
Lamentablemente eso es una utopía, nunca lograremos vencer a
estas sirenas que nos engatusan con sus divinos encantos, a estos manjares
preparados con un sutil veneno, a estas musas que no se quedan quietas para
poder retratarlas en la tela de nuestro corazón.
Sí, estamos acabados, pero nos queda una salida… podemos disfrutar de ellas mientras dure su
engaño, mientras obtienen lo apetecido, manteniendo firme nuestro pensamiento y
corazón para no sufrir más de la cuenta. No creer que podemos jugar con ellas,
porque la verdad es que ellas ya jugaban con nosotros mucho antes.
¿¿¿Enamorarnos???
Difícil situación, si nos enamoramos estaremos irremediablemente
a la merced de sus decisiones, estaremos náufragos en el mar de sus hormonas,
de sus ideas y de sus contradicciones; aunque quizás, a lo mejor, en una de
esas, puede ser, tal vez, por qué no, con mucha suerte¡¡, encontramos a aquella
mujer que sí nos es leal, que sí nos corresponde de la misma manera, que sí nos
entrega un cariño sincero..
Al fin y al cabo, los pavos somos nosotros por seguir
creyendo, pero no nos queda otra más que seguirlo intentando, con tantos
intentos… ¿¿cómo una no podrá ser la indicada???
¡A SEGUIR PARTICIPANDO!
