Llega muchas veces sin avisar y decir el nombre nos produce escozor.
Dos famiiares míos han fallecido de cáncer y veo que no serán los únicos, entonces pasa el tiempo y me cuestiono si llegará aquel día en que le encontremos la cura a tan temido mal.
Intento ponerme en el lugar del paciente que le diagnostican la enfermedad, y no logro empatizar. No puedo, porque debe ser una sensación devastadora internamente, porque es tu pasaje sin retorno y mil cosas deben pasar por tu cabeza en ese momento, obviamente dependiendo de la edad que tienes. Hay gente de edad, que, prácticamente resignados aceptan que su vida se apagará en algún momento, pero, ¿cómo le explicas a un joven o a un niño que porta la enfermedad?
Por eso es que son situaciones difíciles de asumir para mí como persona, a veces huyo de eso, no lo sé, quizá por temor a decir algo inadecuado. Digamos que es parte de las cosas en las que las palabras sencillamente no existe, aunque la esperanza no deja de existir, las probabilidades de sobrevivir siempre son menores a las de fallecer.
Por eso prefiero callar a meter la pata.
Y tú, querid@ lector(a), ¿Cómo has enfrentado o enfrentarías una situación como ésta?.
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