29/05/12

Un Castillo Derrumbado


Me miro al espejo una y otra vez con un vestido diferente, todos realmente hermosos, hasta que llega aquel vestido, que al dejarlo caer sobre mi cuerpo, ya lo siento diferente al resto, luego me lo abrocho, lo acomodo y posteriormente levanto mi mirada hacia el espejo…en ese minuto, se detiene el tiempo y me trasporto a un mundo mágico, donde me veo convertida en aquella princesa de los cuentos que tantas veces desee ser. Ahora sé que es el indicado para ir al altar a decir el “SI”... Con lágrimas en los ojos y sentada a la orilla de la cama vuelvo a mi realidad y no quiero volver a recordar esos hermosos momentos, porque el dolor que provoca volver de ese mundo, es interminable. Mi vestido yace dentro de una caja, lleva ahí unos 16 meses, con las marcas de la felicidad concretada con el “SI”, guardando los recuerdos de los inicios de un proyecto de vida, y te preguntas, ¿Dónde quedó tanta felicidad?...

¡No me sigas gritando!, ¡no me interrumpas!, ¡pero si sólo era una broma!..¡Déjame en paz!, ¡Eres un pobre estúpido!, ¡Hazte ver!, ¡Como que loca y tú no te has mirado!, ¡No te vayas, arreglemos esto!, yo te amo… Sí, si te perdono, claro que te entiendo, tú también perdóname, yo también te amo.
Sigo sentada en mi cama, recordando cada episodio de mi vida, cada momento y solo recuerdo los malos, han sido muchos y han ido en aumento, ya no sé porque me casé, ya no sé lo que me enamoró de él, solo sé, que no lo quiero perder, solo sé que nos hacemos daño y dañamos el amor. Todo el paraíso que creamos se está diluyendo y le estamos dando paso al dolor.
No puedo, no lo resisto, se me cae mi castillo y no puedo recogerlo, no tengo suficientes recursos para armarlo de nuevo, se me cae y no puedo, no puedo. ¡¡Por Dios!! Ayúdame, me duele, me estoy hundiendo en el mar negro del dolor…
…he fracasado, mi proyecto de vida se ha roto, nos amábamos y terminamos matando aquel sentimiento, no resisto escuchar “Ya no te amo”…pero yo solo lo odio.


-       Ya duermo sola, pero no le extraño, porque me dormía sola en la cama ya que él prefería estar en el living viendo televisión con un cigarro.
-       Me siento en la puerta a fumarme un cigarro sola, pero no le extraño, porque ya no habían tiempos de conversación entre nosotros, siempre estábamos cada uno por su lado.
-       No tengo con quien comentar las películas, pero hace tiempo que ya no lo hacía, la distancia y nuestros gustos prevalecían sobre el otro.

He cumplido con todos los requisitos para continuar mi vida sola, solo me queda aquel hermoso vestido que me convirtió en una princesa y me trajo por un instante la felicidad máxima que pensé que se mantendría en el tiempo…
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