Me
miro al espejo una y otra vez con un vestido diferente, todos realmente
hermosos, hasta que llega aquel vestido, que al dejarlo caer sobre mi cuerpo,
ya lo siento diferente al resto, luego me lo abrocho, lo acomodo y posteriormente
levanto mi mirada hacia el espejo…en ese minuto, se detiene el tiempo y me
trasporto a un mundo mágico, donde me veo convertida en aquella princesa de
los cuentos que tantas veces desee ser. Ahora sé que es el indicado para ir al altar a decir el “SI”... Con lágrimas en los ojos y sentada a la
orilla de la cama vuelvo a mi realidad y no quiero volver a recordar esos
hermosos momentos, porque el dolor que provoca volver de ese mundo, es interminable. Mi vestido yace dentro de una caja, lleva ahí unos 16 meses,
con las marcas de la felicidad concretada con el “SI”, guardando los recuerdos
de los inicios de un proyecto de vida, y te preguntas, ¿Dónde quedó tanta
felicidad?...
¡No me
sigas gritando!, ¡no me interrumpas!, ¡pero si sólo era una broma!..¡Déjame en
paz!, ¡Eres un pobre estúpido!, ¡Hazte ver!, ¡Como que loca y tú no te has
mirado!, ¡No te vayas, arreglemos esto!, yo te amo… Sí, si te perdono, claro
que te entiendo, tú también perdóname, yo también te amo.
Sigo
sentada en mi cama, recordando cada episodio de mi vida, cada momento y solo
recuerdo los malos, han sido muchos y han ido en aumento, ya no sé porque me
casé, ya no sé lo que me enamoró de él, solo sé, que no lo quiero perder, solo
sé que nos hacemos daño y dañamos el amor. Todo el paraíso que creamos se está
diluyendo y le estamos dando paso al dolor.
No
puedo, no lo resisto, se me cae mi castillo y no puedo recogerlo, no tengo
suficientes recursos para armarlo de nuevo, se me cae y no puedo, no puedo.
¡¡Por Dios!! Ayúdame, me duele, me estoy hundiendo en el mar negro del dolor…
…he
fracasado, mi proyecto de vida se ha roto, nos amábamos y terminamos matando
aquel sentimiento, no resisto escuchar “Ya no te amo”…pero yo solo lo odio.
- Ya duermo sola, pero no le
extraño, porque me dormía sola en la cama ya que él prefería estar en el living
viendo televisión con un cigarro.
- Me siento en la puerta a fumarme
un cigarro sola, pero no le extraño, porque ya no habían tiempos de
conversación entre nosotros, siempre estábamos cada uno por su lado.
- No tengo con quien comentar las
películas, pero hace tiempo que ya no lo hacía, la distancia y nuestros gustos
prevalecían sobre el otro.
He
cumplido con todos los requisitos para continuar mi vida sola, solo me queda
aquel hermoso vestido que me convirtió en una princesa y me trajo por un
instante la felicidad máxima que pensé que se mantendría en el tiempo…

