
En momentos difíciles, momentos de dudas y de toma de decisiones, ¿qué es lo que debe ser primordial? ¿A qué se le debe hacer caso, cuando el
corazón te grita negro y la razón te susurra blanco?
A muchos quizás nos ha pasado, sobre todo en aspectos del
corazón… Nos volvemos indecisos y quizás hasta inseguros. Cómo puede ser que
dentro de un mismo individuo haya emociones tan dispares y distantes, polos
opuestos al momento de mirar el mismo objetivo. Es ahí donde pesa la
conveniencia, donde pesa el intelecto, quizás pesa lo económico o ubicación
dentro del universo.
Quizás es ahí donde toma relevancia el “vive el presente”
o “déjate llevar”… pero ¿cómo dejarse llevar si se sabe a la perfección lo que
depara el futuro?… Es ahí, en ese preciso instante, en donde tenemos el sartén
por el mango… es momento de elegir.
¿Cómo puedo salirme de las enseñanzas que por más de seis
años de universidad invadieron mi mente y hoy la controlan a su antojo? “Frente
a un problema tú razonas, analizas, desarrollas el problema… encontrando e
identificando claramente cuáles son las variables más importantes, para
finalmente darles una solución y tratar de equilibrar la ecuación”... ¿equilibrar? ¿Se tratará todo esto de equilibrar ambos mundos?
Suena un tanto
complicado, un tanto confuso, por una parte se te aconseja olvidar todo
prejuicio y sólo sentir, sentir lo que te gusta o disgusta.. y por el otro
lado, una visión más objetiva y mas futurista. Quizás, te revienta en la cara
todos los aspectos que te desagradan, por mínimos que éstos sean… pero, ¿equilibrio? ¿será posible? ¿habré redescubierto la rueda?