No se porque razón cuando uno logra estar bien, absolutamente bien, llega alguna clase de problema. Estoy trabajando tranquila y llaman de casa para causar problemas, estoy bien con mi pareja y los problemas llegan por parte de mi madre, estoy bien con mi pareja y mi madre y llegan los problemas en el trabajo y así sigue girando la rueda. Actualmente los problemas no son con mi pareja ni con mi trabajo, si no con el veneno que mi madre vive, el odio. El odio a mi padre y a toda persona que se le acerque. Es complejo, ya que, me siento acompañada por él, pero por cosas de la vida paso más tiempo con ella. Recibir la constante apatía, amargura y malas vibras hacen "repensar" el hecho de visitarla. Muchas veces trato de estar en cuerpo presente con ella, pero mis oídos los dejo en casa.Quizás a mis 30 trato entender porque desde pequeña no me sentí querida por ella, viendo todos los privilegios que le entregaba a mi hermana, no hablo de golpes ni de envidia, pero cuando una es pequeña quiere el afecto y la comprensión de la madre. La que tuve en pequeños momentos de mi padre, el a que tanto critica, el a que tanto odia, al que le desea la muerte a diario. Si bien ellos tuvieron problemas, los que si bien se ven reflejados en el tipo de familia, no se deben reflejar en los hijos y menos culparlos por mantener esa agónica relación solo para verlos felices.
Trato de estar tranquila, emocionalmente tranquila, de que entiendan, que no puedo hacer alianzas, que no puedo jugarle chueco a alguno de los dos, que vean que disfruto estando con ellos y más que nada que los amo a cada uno por separado, por que mi esencia tiene parte de ellos, porque sus sangres corren por mis venas y porque quiero que mi hijo disfrute de ellos hasta fin de sus días.
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