Saben, no tengo ganas de hacer nada, estoy perdida en la flojera, ni siquiera tengo valor de escribir esta columna.
Voy en mi tercer día de trabajo, luego de tomarme 3 semanas de vacaciones (vacaciones esperadas durante 4 años), pero ahora estoy pensando si fue tan bueno tomarme vacaciones porque no he logrado convertirme en un ser humano productivo para la sociedad, estoy convertida en un estropajo con patas.
Ahora que comienza el año académico, no sé con qué cara le voy a decir a mis hijas, en su primer día en la mañana, cuando no se quieran levantar: “despierten, ánimo comenzó el colegio, la responsabilidad es la responsabilidad”…prefiero no decirles nada, ¿para qué? Si lo que más deseo es acostarme con ellas y seguir durmiendo…
Así que esta columna es cortita, porque está dedicada a aquellos lectores que están pasando por lo mismo y que tampoco tienen ganas de leer algo largo, además les digo que esta columna tampoco es para decirles que tengan “ánimo”, porque ni para eso tengo ganas, JA.

