No sigas, no sigas. Ya sé todo lo que me dices, pero son palabras que no quiero seguir oyendo porque dentro de mí cada palabra tuya es una daga que atraviesa mi corazón. No hay peor ciego que el que no quiere ver, pero no hay peor ser humano que el que no quiere aceptar la realidad. Y para no aceptarla, invento la propia, porque es el alivio que mi corazón necesita, porque las palabras cuando son bien utilizadas es una buena arma para atacar, y para defenderse. Yo las utilizo frecuentemente, pero en este caso, prefiero callar, prefiero inventarme un oasis en medio del desierto, aunque yo se que es un espejismo. Yo construí todo este mundo en las nubes, en el aire, para que sepas que puedes salir de los problemas por un instante. Que aunque construya un lugar donde tomar asiento y conversar de las cosas de la vida... la realidad siempre nos superará, pero un instante lo regalamos para soñar. Y eso es lo que vale, porque en el momento que dejemos de hacerlo, moriremos en vida, y eso si que no tiene solución alguna.