09/08/11

No importan los demás

Mis pasos te siguen silenciosos a la espera que intentes cambiar tu camino. Quizá parezca un psicópata en busca su víctima, pero nada de eso es. Solo quiero seguir tus pasos porque me gusta tu manera de andar. Volteo para cerciorarme que nadie se da cuenta que me estoy deleitando contigo. Tu sombra se acerca y se aleja de mi, se acorta y se alarga, efecto de la luz que viene y que va.


Apuro mi paso para que sientas esa sensación de que alguien te va siguiendo, y mirando hacia delante sin quitar mis ojos de encima extiendo mi brazo que comienza a rodearte desde la cintura pasando por tu ombligo, hasta que no dé mas. Te volteo hacia mí violentamente que casi pierdes el equilibrio. Y quedas frente a mi, te robo un beso, y me lo respondes. No puedo disimular todo lo que disfruto con el sabor de tus labios humedecidos por el fragor de aquel momento.

Y así pasan los segundos bajo el haz de luz de la media tarde. Como si fuésemos desconocidos intentando seducirnos mutuamente. Jugando el juego de complicidad, en mitad de la calle, como si todavía fuéramos un par de veinteañeros ilusos en busca de la felicidad. Aunque nos miren curiosos al pasar, esas personas saben que acá solo estamos tu y yo. No importan los demás.
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