Si hay algo que a las mujeres les encanta es sentirse únicas. El hombre por lo general tiende en su vida a no tomar importancia de esto en la vida de pareja, mas aún, antes, en la etapa de conquista.
Todos sabemos que el arte de conquistar no es una receta fina que se vende en cualquier restorán de esquina, sino que es una virtud que pocos tienen.
En esta etapa el hombre debe saber que hay tantos tipos de mujeres como colores existen y cada una merece un trato distinto si queremos llegar a ellas. Pero hay algo que todas las mujeres tienen en común. Aman sentirse seguras y en ese ámbito el sentido de pertenencia es primordial. Por ejemplo, una mujer no puede escuchar que un hombre le diga a otra un mismo apelativo. También podemos darnos cuenta cuando las ignoramos. Tarde o temprano siempre hacen algo por llamar nuestra atención, eso depende de la personalidad de nuestra contraparte.Muchas veces me he preguntado si habrá alguna suerte de "llave maestra" en las artes de la conquista que nos permita tener a la mujer que queramos. La respuesta es no.
Lo que si puede ser la clave para iniciar por lo menos un intento de conquista es atacar lo que acá se expone: hacer sentir a nuestro objetivo como si fuera la única mujer de este planeta.
Pero mucho cuidado con esto último. Abusar mucho de esto puede terminar en dos cosas: malcriando o aburriendo a la mujer. En la primera la mujer se acostumbra a las atenciones que el hombre entrega, comienza a asumir y a exigirlo como obligación, lo que desgasta al hombre. En la segunda la mujer se siente ahogada y comienza a considerar al hombre como "cargante", "catete", etc. Entonces deriva la atención en otras cosas (o personas), lo que puede terminar de diversas formas. No vale la pena entrar en detalle.
Todo en su justa medida. Siempre dejando algo para la imaginación, evitando caer en círculos viciosos. Mal que mal la mujer es el tesoro más bello que posee un hombre, porque una mujer nos dio la vida y una nos acompañará el resto de ella.