31/05/10

Derribando un Mito

Es seria, a veces irreflexiva, con el único objetivo de vivir la vida, y cada día como si fuera el último. Tiene un carácter fuerte y poca paciencia. Una historia conmovedora acompaña su existencia, la vida la ha curtido y no le entran balas cuando tratan de engañarla. Es mañosa y hasta terca cuando de transar sus ideales se trata. Siente que a pesar de tenerlo todo su vida está vacía y a sus 28 años quiere despertar, una oruga que por fin quiere ser mariposa.


Pero detrás de toda esa personalidad avasalladora y a la vez serena, se oculta la mujer que pide a gritos tranquilidad y estabilidad y que ademas tiene mucho amor contenido para dar. Sólo espera la oportunidad de que esa vida que vive a concho cada día se acuerde de ella y le regale lo que ella reniega, pero que aceptaría de todo corazón.


La podría haber odiado en su momento, pero el tiempo me dio la razón y esperé que los años entregaran su veredicto.


No esperaba encontrarme con una persona así.


La que yo conocí hace años dista mucho de lo que palpe hoy, y si bien nunca nos dimos el tiempo de conversar, ni de compartir cosas ni instantes en aquella época, debo reconocer que me equivoqué en la primera apreciación sobre esta persona.


Tuvieron que pasar 12 años para que esto ocurriese: supe cosas que jamás pensé que ella había hecho y de paso aclare todas mis dudas en una conversación muy extensa.


De adolescente la idealizaba, como todo joven que siente que el primer verdadero amor toca su puerta, como el niño que enloquecio de amor lo hacía con Angélica. Las cosas han cambiado en todo este tiempo y los sentimientos no son los mismos, pero la admiración que siempre he sentido se ha exacerbado y ahora la admiro más, como un ejemplo a seguir.


Y aunque mi existencia fue para ella una raya en el agua (aunque lo niegue), para mí es una de las personas más importantes en mi vida, por lo que significó, por lo que fue, y porque una amistad que creía imposible y lejana, por fin se hace realidad.




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