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Estas fechas siempre han tenido diferentes opiniones y aristas, en esta oportunidad viviremos tres visiones distintas de como vemos la navidad.
Reflexiones sobre navidad
(O porqué no me gusta la navidad)
por K.
Durante mi infancia, en mi casa nunca hubo árbol, sólo pesebre. A cada uno de los niños se le hacía un regalo, pero nunca hubo preponderancia de los regalos sobre la cena familiar.
A diferencia de ahora, creo que los niños (malcriados por los adultos) están demasiado materialistas y consumistas, pidiendo cosas carísimas e innecesarias, y los adultos caen en el juego y compran esas cosas que no pueden pagar. Todo porque trabajan, están fuera todo el día, y se sienten culpables, y no saben decir que no, ni ponerle limites a los niños. Menos orientarlos para que tengan otros valores… no tienen tiempo para eso.
La navidad es el tiempo de las falsas caridades, de ayudar a éste o a este otro…siendo que las oportunidades de ser solidario existen todo el año.
También existen esas seudo-reuniones familiares, en donde tienes que ver a parientes que no has visto en todo el año, y sonreír, y decir que te va muy bien, siendo que ellos no se acuerdan de ti más que en estas fechas.
Para mí, navidad es el cumpleaños de Jesús, y él es que se merece recibir algún regalo de parte de nosotros, y nosotros debiéramos enseñarle esa actitud a los niños.
Recuerdos Navideños
por PeLu
Cuando la navidad comienza a acercarse es inevitable recordar cuando era pequeña, cuando mi papá llegaba con el pino año a año, claro en ese tiempo era otro, los pinos eran una rama de pino y su aroma inundaba cada rincón de la casa. Mi mamá preparaba el cola de mono, que para nosotras hacia sin alcohol, el olor se mezclaba con el del pino y quedaba el aroma a navidad. Los preparativos, los adornos, los comestibles y la musica todo se armaba para estar listo, nada podia fallar.
Cuando llegaba el 24 era el dia más nervioso del año, con mi hermana esperábamos la visita del Viejito Pascuero, así que durante el día estábamos espectantes. Mientras mi mamá preparaba la cena, nosotras nos vestíamos con hermosos vestidos que los teníamos para esas ocaciones lindas. El postre, luego de la cena, era café helado y es el postre tipico de cada navidad hasta el día de hoy, solo que en vez de ser solo leche con café, este es con cola de mono. Más tarde saliamos a recorrer las calles, a esperar que el Viejito visitara nuestras casas, mi mamá gritaba ¿vieron niñas una luz roja cerca de la casa, nosotras corríamos a abrir la puerta y hay estaban bajo el árbol los regalos, el tazon con cola de mono que le habiamos dejado por si tenia sed estaba vacío y faltaban trozos de pan de pascua.
Luego de abrir los regalos era hora de salir a ver a los primos, abuelos, tios, más de una vez nos vimos viajando despues de las 1.00 a Santiago, con nuestros regalos y la felicidad inmensa de que nos habiamos portado bien y que el viejito se había acordado de nosotras.
Cuando mi Espíritu Rebelde se disfrazaba de Virgen
por Sayeññ
En mi ayer, en la infancia, en mi tierra de niña, en mis juegos y la alegría, en estas fechas todos éramos sueños y entusiasmo, todos colaboraban con la decoración, con las guirnaldas coloridas y conversadas, donde las mamás se daban gran parte de su tiempo para reunirse con las vecinas en la casa de los inicios, de las organizaciones, donde se hacían los arreglos y se ensayaban las presentaciones para el gran show del 24. Las casas estaban comunicadas con sus luces y guirnaldas de comienzo a fin, desde la primera hasta la última ventana de la cuadra, en total conexión. Pero en este navegar de recuerdos, se me viene a la memoria mis sacrílegas representaciones de la Virgen María, en dónde, creo que me veía perfectamente pulcra, pero que nada representan, hoy, mi espíritu rebelde, y si hoy en día me preguntaran si lo haría de nuevo, siento que no tendría la patudez de hacerlo, no señor, nunca tan descarada, aunque de todas maneras lo pase genial y disfrute muchísimo mi papel.
Lo que en este proceso de recuerdos es innegable, era esa alegría de hacer las cosas, de compartir todos juntos, de disfrutar de quienes cantaron, bailaron y animaron el show antes de las doce de la noche, ver como todos desde los niños hasta todos los papás participaban sin diferencias ni distinciones de ningún tipo y admiraban el espectáculo como si no tuvieran idea lo que se iba a presentar y lo pasábamos increíble, disfrutábamos tanto lo que se hacía, lo que se lograba formar, que todo lo material pasaba a segundo plano o no tenía importancia. Me siento una persona privilegiada y bendecida por esa experiencia de vida, en mi niñez, porque tengo los mejores recuerdos y porque todos éramos una gran familia. Lo mejor de todo, es que pese a las distancias en tiempos y espacios, algunos todavía lo somos y siempre lo seremos.

