Sentir que no sabes lo que ocurre y lo que pueda ocurrir, navegar en lo que no conoces, sentir invadido el todo por lo desconocido, por lo extraño ¿Cómo me defiendo? Me siento vulnerable y desprotegida, la impotencia me oprime y mi corazón grita de susto, se sube a la garganta y late continua y profundamente.
Lo que nos hace el miedo, lo que hace contigo misma, con tus sensaciones, te domina y no te deja pensar, se apodera de todo, es algo muy potente y penetrante. No tienes certezas de cómo actuar y qué hacer ¿para donde me arrancó si se viene? ¿cómo se vendrá? ¿cómo puedo reaccionar? ¿y si no viene?
La desesperación y la incertidumbre te hace trizas, existe una sensación desagradable, todo se comienza a somatizar y todo duele, hasta el pelo, en lo único que piensas es en huir, correr y correr. No me quiero hacer la valiente, me voy a permitir ser débil, porque creo que quienes se hacen esas concesiones salen mejor enfrentadas a la vida, que esos seres perfectos que son fuertes ante todo.
Por tanto puedo declarar, que soy una mujer débil, soy muy miedosa, sé correr y llorar, pero después de irme al fondo suelo flotar con mayor precisión y con más tino que antes, es decir, que declaro que me permito ser lo que soy, para seguir adelante.
Aviso Importante: Las ideas expresadas y las imágenes mostradas son obra de los propios autores salvo en los casos que se indique, en cuyo caso se mostrara un link a su contexto original.