No quiero escribir, mis dedos se rehúsan, mis pensamientos están en paro porque no estás a mi lado, porque no les das el alimento que necesitan para que germinen las interminables poesías que brotan del alma.
No quiero escribir, porque mi inspiración se ha vuelto inválida, porque las miles de la palabras fueron usurpadas por tu ausencia repentina, por quitar el valor que ellas tenían cuando las recibías en tu seno.
Me niego a escribir, cansado ya de gritar las palabras que hoy no quiero repetir, porque sencillamente no existen para ti.
No quiero, me niego, me opongo, porque escribir ya no tiene sentido sin ti... y aunque estés, cuando te las entrego resbalan hasta caer al suelo, y morir en el intento de entrar a tu corazón.