"No digas nada, solo siente lo que pasa en el interior de tu corazón, deja que sea imborrable para ambos, aunque este cuento tenga un final triste o feliz."
Eso me dices siempre, aunque debo reconocer que cuesta ponerse en ese estilo adverso para mí. Las cosas en este punto no pueden ser mas confusas, niebla y oscuridad en el corazón y en el alma. Un haz de luz ilumina esta maraña, yo sé que es una salida, pero a un callejón que no puedo ver el final. Así las cosas, sólo queda dejarse llevar por las cosas que pasan, irme con la marea y que me interne en este mar de locura. Quizás Dios sabe en que terminará todo esto, pero estoy consciente que en alguna parte de este mundo hallaré el final de mi historia, e intentaré ver mas allá de lo que ahora veo.
Por ahora, todo es incierto, como siempre, sólo quiero una mano, tu mano, esa que siempre se tiende cuando uno no está en su mejor momento, y yo sé que estará ahí, para decirme las cosas como son y poner en mí el cable a tierra necesario en estos casos. Yo sé que aunque ya seamos historia contada, nuestro recuerdo seguirá poniéndole la miel que falta cuando el postre está falto de dulzor.
