Pero como yo siempre he sido rebelde, he
decidido abiertamente vivir la vida y vivir minuto a minuto, riéndome de
todo cuanto pueda incluso de mi misma.
Nada hay más grato que ver una gran rutina de humor y reír a mandibula
batiente, o sea, a boca abierta, con la exageración necesaria para disfrutarlo
más, con esa risa que hace que te duela el estomago y que te da la sensación
que ya no puedes más de la risa. Es tan rico sentir esas ganas
intensas de reír, reír y reír. Con nada
puedes comparar esos instantes de risa incontrolada con dolor de cara y de
estomago, porque el disfrute es único y
profundo, por tanto deberíamos hacerlo semanalmente o diariamente. Yo
solo les puedo decir a todos, que no es tan difícil darse un tiempo para
hacerlo, pero por Dios que se van a sentir mucho mejor, después de una gran sesión de
humor. Rían amigos míos, vivan muertos
de la risa y se sentirán mucho más felices.
Aviso Importante: Las ideas expresadas y las imágenes mostradas son obra de los propios autores salvo en los casos que se indique, en cuyo caso se mostrara un link a su contexto original.