Encontré dentro de mis cosas una carta que escribí en mi época de estudiante y hoy la quiero compartir con ustedes:
“No creo que en el mundo exista alguien que los quiera tanto como yo. Las palabras se hacen pocas para decirles lo que realmente significan ustedes para mí.
Gracias a Dios que fueron sus manos quienes moldearon mi crecimiento con amor y hoy puedo sentirme orgullosa de lo que soy.
Ustedes son todo para mí y he visto lo que han luchado para que mi vida sea certera, correcta y justiciera, es por eso que todo lo que hago es por ustedes y pensando en ustedes.
No hay aun ningún otro motivo que me permita tener fuerzas para lograr mi meta sino solo el entregarles un poquito de felicidad. Me siento llena cuando sé que el orgullo llena sus corazones cuando ven que su niña va por el camino que me enseñaron.
Ojala existiéramos para siempre y que la muerte no fuera parte de la vida, para así quererlos, venerarlos y agradecerles eternamente.
….Para mis papás.”
Hoy han pasado muchos años y con ellos muchos cambios, la muerte ya se llevó a mi mamá y me doy cuenta que no es necesario vivir para siempre para amar eternamente. Porque mi amor incondicional por ella al igual que para mi papá siguen intactos.
