Después del quiebre, comienza el juego doloroso de hacer lo que no sentimos y a quien tiene el orgullo mas grande.
* "No quiero verte", hay detrás un "ven a mi lado".
* "Me da lo mismo", hay detrás un "me duele lo que haces".
* "Haz lo que quieras", hay detrás un "me importas demasiado".
* "No me importa", hay detrás un "me duele muchísimo".
El orgullo nuestro mas acérrimo amigo y enemigo a la vez, es el que nos hace errar cada vez que nos enfrentamos a sus trucos.
Seamos mas humildes, reconozcamos el dolor, perdamos el miedo a la sinceridad. Eso no nos hace más débiles, sino mas fuertes y mas humanos, se los digo desde el hecho, desde la intimidad, y a manera de autoconvencimiento. Cuantos malos ratos nos ahorraríamos si descubriéramos el velo de nuestros sentimientos. Cuantos malos ratos nos ahorraríamos si abriéramos los oídos a lo que la otra persona te quiere decir. Cuántas lágrimas nos evitaríamos tan solo si bajáramos la guardia un momento, sólo un momento aunque sea, para decir que todo lo que hago, es sólo por nuestro estúpido orgullo.
"...y cuando uno se atreve, es tarde ya", como dice la canción.