Sentada frente a ti, fumamos un cigarro y conversamos a la luz de las velas escuchando esas canciones románticas de antaño, esas de Sinatra.
En ese momento volví a sentir esas mariposas en el estomago, como cuando nos conocimos, la sinceridad de tus palabras y volví a ver ese brillo en tus ojos. En ese momento me tomaste la mano sin decir nada, caminamos a la pista de baile, y como en una película, nos miramos a los ojos y comenzamos a bailar. Girando en el centro de la pista, sin importar quien nos viera, quien estuviera a nuestro lado, nos deslizamos dejandonos llevar por la musica suave, nuestros cuerpos tenían un solo ritmo y nuestras miradas se convirtieron en una.
Fue uno de los momentos más románticos que he vivido y que te hicieron replantear nuestra condición de solteros, quizás hoy estamos más cerca...
