
Hay veces en la vida en que necesitamos compartir nuestros sentimientos e ilusiones con la gente, pero no con cualquier gente, sino con seres especiales en nuestra vida: los amigos. Esta columna surge desde la necesidad de agradecer a todos quienes en algún momento estuvieron a mi vera compartiendo sus secretos y a su vez, yo los míos.
Es difícil por lo menos para mí poder elegir a mis amigos, soy bastante exigente en esa selección. No cualquiera puede llegar al nivel de confianza que les entrego y me entregan, no es fácil.
¿Y tú que piensas, Sayeññ?
Son pocos los seres dignos de guardar nuestras historias, nuestras experiencias y nuestros estados. Por mi parte puedo decir que he tenido grandes amigos, con sus distintos matices y formas, amigos de todo tipo. Cada uno de ellos guarda un especial espacio en mi corazón y en mis pensamientos, cada uno me ha entregado parte de ellos mismos y he incorporado y absorbido parte de lo compartido y lo llevo conmigo paso a paso, a través de los espacios y los tiempos. Como olvidar a mi incondicional amiga de infancia, que aún lo es, como olvidar a mi amiga de básica, que me entrego mucha ternura y fidelidad; como olvidar a mi entrañable amiga de media y de alma, nos conectamos cuando algo malo nos ocurre; como olvidar a mi negra querida, a la mujer más alegre y fuerte que he conocido, con la que hemos compartido dolores y crecimiento. No puedo dejar afuera a mi amigo punk, que era muy distraído y accidentado, era lo que lo hacía especial. Mi amigo universitario, un enamorado de las mujeres y un buscador incansable de su mujer soñada, es un hombre muy único. También estaba mi amigo musical que ha variado en sus gustos, pero aún sigue siendo mi amigo pese a que la vida nos ha llevado por caminos distintos. El gran amigo de mi vida, es a su vez, el hombre de mi vida, la persona que más me conoce y quien conoce mis más profundos secretos, mi amigo amigo. Y los amigos nuevos, recogidos del pasado como mi compañero columnista y que me dio la oportunidad de contarles y hablarles de esto mismo, un renovador, un ser transmutador. La amistad es una de las relaciones humanas más importante de la vida, así como las de familia, porque hace de ti lo que eres y lo que serás, deja marcas, deja huellas y forja sentimientos y lazos muy profundos, que ni el tiempo ni la distancia puede romper. Nada sería mejor sin haber vivido el momento, ese tiempo, ese llanto, ese amor contado y confesado, sin esos amigos que aún marcan y marcarán mi vida por y para siempre.
Así es, amiga. Esas personas que aún están y aquellas que por uno u otro motivo ya no están en presencia de nuestra vida deben y merecen tener siempre un lugar especial en nuestra existencia. Incluso aquellas que en algún momento nos dieron la espalda, porque los amigos buenos y malos, siempre, pero siempre te dejan una enseñanza en la vida, una lección que compartir.
Cada día nuestros amigos nos entregan algo, el combustible de la vida, el amor, el compañerismo, la lealtad, y la fidelidad, que es algo que hoy en día, y en esto coincidirás conmigo amiga Sayeññ, cuesta mucho encontrar, tanto en una pareja, como en cualquier persona. Y este mundo que cada día gira más rápido y que nos enceguece más, a veces es un obstáculo. Y los que salen airosos de toda ésta vorágine, son los que valen la pena mantenerlos al lado.
Ha sido un gran gusto y un gran honor escribir junto a ti, a tu mismo lado, esta columna conjunta. Espero que sea la primera de muchas que vendrán. Es un orgullo y un honor para mí que seas parte de este rincón.
¿Y tú que piensas, Sayeññ?
Son pocos los seres dignos de guardar nuestras historias, nuestras experiencias y nuestros estados. Por mi parte puedo decir que he tenido grandes amigos, con sus distintos matices y formas, amigos de todo tipo. Cada uno de ellos guarda un especial espacio en mi corazón y en mis pensamientos, cada uno me ha entregado parte de ellos mismos y he incorporado y absorbido parte de lo compartido y lo llevo conmigo paso a paso, a través de los espacios y los tiempos. Como olvidar a mi incondicional amiga de infancia, que aún lo es, como olvidar a mi amiga de básica, que me entrego mucha ternura y fidelidad; como olvidar a mi entrañable amiga de media y de alma, nos conectamos cuando algo malo nos ocurre; como olvidar a mi negra querida, a la mujer más alegre y fuerte que he conocido, con la que hemos compartido dolores y crecimiento. No puedo dejar afuera a mi amigo punk, que era muy distraído y accidentado, era lo que lo hacía especial. Mi amigo universitario, un enamorado de las mujeres y un buscador incansable de su mujer soñada, es un hombre muy único. También estaba mi amigo musical que ha variado en sus gustos, pero aún sigue siendo mi amigo pese a que la vida nos ha llevado por caminos distintos. El gran amigo de mi vida, es a su vez, el hombre de mi vida, la persona que más me conoce y quien conoce mis más profundos secretos, mi amigo amigo. Y los amigos nuevos, recogidos del pasado como mi compañero columnista y que me dio la oportunidad de contarles y hablarles de esto mismo, un renovador, un ser transmutador. La amistad es una de las relaciones humanas más importante de la vida, así como las de familia, porque hace de ti lo que eres y lo que serás, deja marcas, deja huellas y forja sentimientos y lazos muy profundos, que ni el tiempo ni la distancia puede romper. Nada sería mejor sin haber vivido el momento, ese tiempo, ese llanto, ese amor contado y confesado, sin esos amigos que aún marcan y marcarán mi vida por y para siempre.
Así es, amiga. Esas personas que aún están y aquellas que por uno u otro motivo ya no están en presencia de nuestra vida deben y merecen tener siempre un lugar especial en nuestra existencia. Incluso aquellas que en algún momento nos dieron la espalda, porque los amigos buenos y malos, siempre, pero siempre te dejan una enseñanza en la vida, una lección que compartir.
Cada día nuestros amigos nos entregan algo, el combustible de la vida, el amor, el compañerismo, la lealtad, y la fidelidad, que es algo que hoy en día, y en esto coincidirás conmigo amiga Sayeññ, cuesta mucho encontrar, tanto en una pareja, como en cualquier persona. Y este mundo que cada día gira más rápido y que nos enceguece más, a veces es un obstáculo. Y los que salen airosos de toda ésta vorágine, son los que valen la pena mantenerlos al lado.
Ha sido un gran gusto y un gran honor escribir junto a ti, a tu mismo lado, esta columna conjunta. Espero que sea la primera de muchas que vendrán. Es un orgullo y un honor para mí que seas parte de este rincón.