
Es tan propio de algunas personas pensar en lo que no es y darse el tiempo de sufrir por cosas que no existen, que no están más que en nuestra mente y que creemos que otros piensan y sienten, no siendo siempre así. Sobre todo en los sufrimientos de amor y desamor, en esa historia que nunca fue cerrada y que la vida lo llevo por otros caminos, dejando siempre abierta la posibilidad de volver y picotear, para después volver al otro camino tomado y seguir como si nada hubiese pasado. Y cuando en ese otro camino varían las cosas y toman un tono más profundo, ahí comienza el calvario para quién dejó abierta la puerta, en el imaginar que va a suceder con ese otro que vuelve cada cierto tiempo a regalarnos unas gotas de amor y lujuria, para luego volver a su otro mundo con su historia aparte. En ese sufrir se vienen las preguntas tales como ¿qué irá pasar conmigo? ¿vendrá a mí de nuevo? ¿pensará en mi dolor, en mi sufrimiento, en lo que sus cambios y progresos me afectan? Y tal vez ese otro nunca, jamás ha pensado en lo que sientes, a lo mejor nunca se ha dado cuenta en lo involucrada que estás, en lo que esas horas de amor significan para ti, en lo que proyectas cuando están anclados en los mares de deseos reprimidos y ocultos. Creo que ese otro no piensa en esa historia no contada, sólo disfrutas las bondades de esos amores que son silenciosos, que no le deben nada ni exigen nada y que le es tan cómodo que ni siquiera piensa en los afectos que puedan nacer de quién lo espera en lo omitido. Es de allí donde nacen los sufrimientos desmerecidos, en los pensamientos que no deben pensarse, en las dudas que no deben plantearse, dado que nunca ha sido propio de la historia no habida, para que hacerse pregunta de lo que vendrá si nunca ha comenzado algo, que solo ha sido a las sombras y que no necesita respuestas porque ya nació truncado lo que no tiene título, lo que no sé cómo llamarlo, es allí donde debes entender que no debes pensar en cosas que no tendrán respuestas ni tendrán un por qué, puesto que nunca ha sido, no fue ni será. Sólo puedo decirte, deja ya eso, deja de pensar, deja de pasarte películas, deja de ser tan rollenta y termina con ese sufrimiento en el que tú has colaborado, termina. Termina amiga con la claridad de que seguir en ello implica dolor y de terminar con lo que no es, significa tu liberación.