
Cada día nos preocupamos de muchas cosas, del deber de trabajar, de acaparar, de aparentar, de tener lo mejor de lo mejor, marcas, lujos, amontonar, amontonar y amontonar. Nos vemos cada día más estresados con las exigencias que creemos ver de los demás, pero muchas veces eso está en nuestro imaginario, ya que cada uno vive su metro cuadrado y poco tiempo tiene para mirar a quienes están a nuestro alrededor. Poco tiempo nos dedicamos para respirar y mirarnos un instante, regalarnos un momento de luz, de limpieza e introspección, de hacernos una caricia a nuestra alma, a tomar conciencia de lo que somos, de lo que realmente necesitamos, de amarnos a nosotros mismos y dar amor real a quienes son parte de nuestras vidas.
Por cuanto, también de disfrutar de nuestro propio ser, de explorar y explotar nuestra naturaleza femenina y masculina, en cada caso. Para quienes somos mujeres sentir nuestra esencia con orgullo y disfrute, manejar con conciencia y con actitud nuestra femeneidad, mirarnos al espejo y explotar nuestros atributos, nuestras habilidades y nuestra fuerza innata. Cuántas veces no hemos soñado con ser la inspiradora de poemas como los de Neruda y escuchar que nos digan “Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo…” o “Eres toda de espumas delgadas y ligeras…”. Cuántas veces hemos soñamos con ser como aquella mujer de la película argentina “El lado oscuro del corazón” y ser aquella mujer que vuela, tan esperada y buscada por Oliverio, su personaje principal, para el cual su único propósito en la vida era encontrar a dicha mujer de capacidad única para amar y de ser. Cuántas veces hemos soñado con aquel hombre que nos rescate de la vida y nos entregue una felicidad infinita y eterna. Pero cuando nos encontramos con el amor y hacemos una familia, todo eso queda atrás y se vienen las obligaciones del hogar, de maternidad y de pareja, quedando de lado todo cuanto éramos y esperábamos mientras soñábamos con esa vida que actualmente tenemos y que está muy lejos de lo que realmente buscábamos. Falta esa chispa, ese toque, ese impulso, pero siempre lo esperamos de los demás y no nos damos cuenta que eso está en nosotras mismas y que todo cuanto nos va faltando y quedando atrás, sólo depende de nosotras mismas, de darnos el tiempo de embellecernos, de apreciarnos, de potenciarnos y de encontrar todo aquello que nos hace plenas y completas. Por ello, hay que darle un mayor realce, un mayor valor al ahora, y a nuestro ya, es de imperiosa necesidad que ahora nos podamos sentir lindas, queridas, calmadas, apoyadas, valoradas y protegidas. El Ya queremos disfrutar de una canción y bailar libremente, disfrutando del compás y del movimiento, el ya tener tiempo para sentirnos cómodas, el ya sentirnos satisfechas con nuestra sexualidad y nuestra sensualidad, el ya de tener una vida en paz y hecha a nuestra medida, a nuestras necesidades, pero sin olvidarnos que eso también está en nuestras manos y que es hora de tomarnos la vida, los sueños, los tiempos y los hechos sin ser protagonista de todo ello.
Por cuanto, también de disfrutar de nuestro propio ser, de explorar y explotar nuestra naturaleza femenina y masculina, en cada caso. Para quienes somos mujeres sentir nuestra esencia con orgullo y disfrute, manejar con conciencia y con actitud nuestra femeneidad, mirarnos al espejo y explotar nuestros atributos, nuestras habilidades y nuestra fuerza innata. Cuántas veces no hemos soñado con ser la inspiradora de poemas como los de Neruda y escuchar que nos digan “Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo…” o “Eres toda de espumas delgadas y ligeras…”. Cuántas veces hemos soñamos con ser como aquella mujer de la película argentina “El lado oscuro del corazón” y ser aquella mujer que vuela, tan esperada y buscada por Oliverio, su personaje principal, para el cual su único propósito en la vida era encontrar a dicha mujer de capacidad única para amar y de ser. Cuántas veces hemos soñado con aquel hombre que nos rescate de la vida y nos entregue una felicidad infinita y eterna. Pero cuando nos encontramos con el amor y hacemos una familia, todo eso queda atrás y se vienen las obligaciones del hogar, de maternidad y de pareja, quedando de lado todo cuanto éramos y esperábamos mientras soñábamos con esa vida que actualmente tenemos y que está muy lejos de lo que realmente buscábamos. Falta esa chispa, ese toque, ese impulso, pero siempre lo esperamos de los demás y no nos damos cuenta que eso está en nosotras mismas y que todo cuanto nos va faltando y quedando atrás, sólo depende de nosotras mismas, de darnos el tiempo de embellecernos, de apreciarnos, de potenciarnos y de encontrar todo aquello que nos hace plenas y completas. Por ello, hay que darle un mayor realce, un mayor valor al ahora, y a nuestro ya, es de imperiosa necesidad que ahora nos podamos sentir lindas, queridas, calmadas, apoyadas, valoradas y protegidas. El Ya queremos disfrutar de una canción y bailar libremente, disfrutando del compás y del movimiento, el ya tener tiempo para sentirnos cómodas, el ya sentirnos satisfechas con nuestra sexualidad y nuestra sensualidad, el ya de tener una vida en paz y hecha a nuestra medida, a nuestras necesidades, pero sin olvidarnos que eso también está en nuestras manos y que es hora de tomarnos la vida, los sueños, los tiempos y los hechos sin ser protagonista de todo ello.