Quiero seguir soñando con la dama de tul, la que me despertaba con un beso y la que siempre me acariciaba cuando había que hacerlo. La que me amaba en cortas madrugadas y la que siempre tenía una sonrisa frente a la adversidad.
El silencio acusa tu ausencia, tu aroma se disipa. Es la mañana que llega invadiendo con su luz cada centímetro de cama que antes, en los tiempos felices, ocupabas.
Ahora todo es un papel que se humedece con la lluvia y su tinta se va diluyendo, todo en un abrir y cerrar de ojos cambia la perspectiva de la realidad. Ya no estás y de ti solo queda lo que vive dentro de mí. El resto, quedó quien sabe donde, diseminada por el mar y el viento, el sol y la luna, las nubes y la tierra.
Ese beso se apaga y las caricias se detienen. El reloj es solo una ironía. La ironía de que hayas partido sin siquiera haber dicho "Adiós".
