Me siento mal, con un vacío en mi estómago, un vacío que produce dolor, no sé definir lo que mi cuerpo me quiere decir. Quizás angustia, quizás pena, lágrimas que solo se secan para seguir saliendo, mis párpados brillan de la hinchazón.
No lo creo, me niego a hacerlo, Chile llora lágrimas interminables y yo lloro con él.
Me quedo viendo la televisión, me cambio de canal, no me cansa ver su imagen, sus trabajos, sus entrevistas, no me canso, no quiero creerlo, repito una y otra vez su nombre en voz alta, para convencerme de lo que está pasando, sin embargo no logro la tranquilidad de mi interior.
Algo me dice que está vivo, quizás nace esta convicción por creer que lo que está pasando es una novela ficticia y no algo real...

El corazón de Chile, nuevamente está sangrando en el suelo.
Tratando de describir el dolor, que me aventuro a decir, que es el mismo que siente cada uno de los chilenos, quiero hacer un pequeño homenaje a los que se han ido.
Aún no se pronunciar palabras de consuelo para esas familias, lo único que puedo decir es que hay que esperar que lleguen las respuestas y saber por qué fue necesario este trágico accidente….debe existir una razón…
…eran ángeles de paso por este mundo y en los brazos de Dios deben estar.
