Traté de encontrar la forma de abordar el tema de una forma sutil, pero por más que borro y vuelvo a escribir no logro encontrar algo adecuado. Es quizás porque el tema no necesita una introducción…Alguien me puede decir si existe la palabra adecuada para consolar a una madre cuando a su pequeño hijo le diagnosticaron cáncer. No hay palabra que salga de mi boca para lograr consuelo para ese corazón destrozado por el dolor. Que difícil ver el dolor, el sufrimiento, la impotencia ¡¡¡y no poder hacer nada!!!
Ni siquiera puedes aparecerte para decirle que tenga fe en Dios, cuando lo único que quiere esa madre es poder tenerlo en frente y escupirle a la cara. Y no es para menos, y a pesar de que creo en su existencia, no puedo dejar de cuestionarme en cómo Dios permite estas cosas… también mi fe se debilita. No puedo no cuestionarme que detrás del dolor de esa madre está también el sufrimiento físico y mental de aquel pequeño que sólo está preparado para jugar y no para comenzar a deteriorase….¡¡¡UN NIÑO JAMÁS ESTA PREPARADO PARA SUFRIR!!!...¡¡¡Por qué Dios permite que un pequeño cuerpecito soporte tanto dolor!!!
Con todo mi corazón de madre, pido a todos los que tienen la oportunidad de leer esta columna, que piensen un minuto en aquellos pequeños de todo el mundo que ya no juegan porque están lastimados y que no salen a la calle a jugar a la pelota o a las muñecas, aquellos pequeños que cambiaron un play station por un equipo de quimioterapia, por aquellas chiquitas que no pueden lucir un pinche nuevo en el pelo. Pensemos en ellos y enviémosle nuestra energía, porque esa sí que existe y deseemos que todo el martirio pase rápido y puedan volver a sonreír.