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| Capítulo 2 |
Cuando Natalia despertó notó de inmediato que no estaba en el mismo lugar donde tuvo conocimiento la última vez. Se levantó raudo e intentó reconocer aquel lugar donde se encontraba. Intento además alzar el vuelo, pero le era imposible. Lo que fuese que la llevó ahí la había hechizado.
Sin duda no era desagradable el lugar donde estaba. Era una habitación de lujo en lo que parecía un castillo medieval. Tenía utensilios de oro, incluyendo el espejo que no era de vidrio, sino de una lámina dorada.
La desesperación de no saber dónde se encontraba se hizo presa de ella, empujandole a gritar por ayuda.
Elisabella se estaba preparando para la Gran Ceremonia, en ese instante irrumpe la madre de Natalia desesperada clamando por su hija.
- Que? Natalia no ha llegado? Vamos a hablar con mi padre para que hagamos algo.
Así se dirigen hacia el altar para explicar lo sucedido al Rey Luminoso. Así se inicia la búsqueda de Natalia por Hadápolis y sus alrededores.
Natalia por su parte se dio cuenta que nada lograba si seguía gritando. Desconsolada no evitó tumbarse en la cama de plumas de ganso a llorar desconsoladamente. Pensaba en que en ese momento se estaba realizando la Gran Ceremonia sin ella. Lo que no sabe es que debido a su búsqueda en Hadápolis, se ha suspendido.
Mientras Elisabella estaba en los alrededores de la plaza un pequeño hado le indica la primera pista: a Natalia la vieron yendo hacia el portal que une su ciudad con la Tierra.
Natalia a pesar de toda la situación vivida, logra conciliar el sueño. Una imagen se devela en su inconsciente. Es la de un hombre de cabellos largos, no mal parecido, llevándola en brazos a través de un portal. Luego de esa visión, la imagen se desvanece, transformandose en un mosaico de imágenes terroríficas, cuerpos mutilados, sangre, gritos. Lo más dantesco que se pueda concebir.
Natalia despierta bruscamente del horrible sueño, pero ya no está en la recámara donde estaba antes de dormir.

