Frente a mí, tú. Frente a ti, yo.
Solos los dos, aunque la soledad es compartida pareciera que ambos nos aislamos del mundo.
Y decimos palabras. Y prometemos cosas y encuentros. Yo, con el ánimo de cumplir. Tú analizándome como posible prospecto.
Yo diciéndote palabras. Tu sonriendome. Alivio.
Yo intentando complacerte, mientras tú olvidas tu pasado, pero no puedes.
Tu sueñas con aventura, yo con dragones. Por lo menos es algo en común...
Yo intentando interpretar lo que mis ojos te quieren decir, pero que solamente no pueden más que pedirle a mis manos que escriban, a ver si de alguna manera pueden tan sólo mover una, tan sólo una pequeña e insignificante fibra de tan angustiado corazón, envuelto en llamas. Tú, intentando alejarte, como probando que tan lejos pueden llegar mis palabras convertidas en promesas sin cumplir.
Como queriendo huir.
