Los recuerdos y el lugar no ayudan a que ambos estemos bien, pero tenemos que estar juntos para darle un justo fin a esta situación. No busquemos responsables ni culpables, porque si esto comenzó y se forjó de a dos, así mismo debe afrontarse. Quizá las cosas forzadas deriven en el odio, por eso trato de no acordarme de ello.
Finalmente, somos amigos, y eso es lo que importa. Rescatar lo bueno de lo malo, lo propio de lo ajeno.
Sólo deseo que todo salga bien y puede que me equivoque en este andar, lo importante es intentar que las cosas resulten lo menos traumática posibles, de eso se trata finalmente la vida misma, de hacer las cosas bien, aunque estén mal.