Prólogo
Esta historia está basada en un hecho de la vida real. En nuestras vidas siempre almacenamos uno o varios dias. Este es uno de ellos.
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El Salvador, Viernes 24 de Abril de 1998.
10:00
¿Por qué me lo habrán dicho? ¿Se querrán reír de mi?
Ya todos saben que ella me gusta, para que bromear así. Dicen que ahora le gusto. Eso me pone nervioso y ahora que falta poco para ir a tocar por la alianza de mi liceo... No se que pensar, llevo dos años en vilo y esperando que otra vez ponga los ojos sobre mi.
La primera vez que sucedió fue hace dos años. Estaba en la sala de computación cuando apareció la Eve junto a ella. No se que paso, pero me quede pegado viéndola. No se que tenía, porque no es una miss universo ni mucho menos. Creo que le llaman "atractivo natural", pero todavía me pregunto qué fue lo que vi en ella. Luego la vi por segunda vez cuando fue a la casa de la Eve. Como es vecina mia fue fácil darme cuenta que estaba en su casa. Recuerdo que a mi amigo Toño le quedó gustando la Pame.
Me da miedo acercarme a ella, le tengo mucho temor al ridículo. Por eso no hago cosas muy llamativas por ella. En fin, cosas de adolescentes. Todavía tengo sus cartas. Son las respuestas a las que le envíe yo. Por más que pienso aún no se porque no tengo la facilidad que tienen mis amigos de conquistar. Donde ponen el ojo, ponen la bala, y quien sabe que cosas más. Cuando sea más grande aprenderé el arte de ser galán y todas se rendirán a mis escasos encantos. Y quien sabe si tú también lo harás. Bueno, mejor dejo de soñar.
No se porque me regala cosas. Todavía conservo las colonias que me regaló cuando cumplí 16, no me queda mucha, pero trato que no se acabe. Pero si hay algo que conservo con aún más recelo son aquellos besos dulces que me regaló esa misma noche de mi cumpleaños.
Yo también le regalé una vez una mochila con forma de koala. Le tiene que haber gustado porque se la he visto cuando anda por la calle. Ojalá ese koala fuera yo...
Creo que no me queda otra que dar por perdida la batalla. El año pasado cuando intente acercarme a ella como amigo quedaron en evidencia mis sentimientos y quede en ridículo. Aún no entiendo por qué lloramos juntos cuando me decía que me quería mucho y que le dolía tenerme lejos. No lo entiendo, si al final ¡le gustaba mi amigo! No tenía nada que hacer ahí, que quería, ¿que le hiciera gancho con el? No. Eso sí que sería masoquismo.
(Continuará...)