21/08/07

CONFESIONES SOLITARIAS (Parte I)

Podría comenzar a escribir un texto no sabiendo lo que quiero decir. Es posible también que cree un soliloquio para exacerbar mi ego y así demostrar que sé escribir cosas con lindas palabras, pero lo he pensado: no lo haré.

Quizá me ponga a escribir cosas cursis como lo he venido haciendo desde hace 10 años. Cosas como “encontré la flor que creía perdida…” o “no sé como decir terrenalmente que eres poesía para mis ojos…”. No puedo pretender seguir siendo un adolescente cuando casi tengo 27 años.

Hace algunos días atrás tuve una conversación con una ex polola y me di cuenta de que había en mí un montón de preguntas que creía respondidas, además de una abismante cantidad de capítulos no cerrados en mi vida; y es hora de cerrar cada uno de ellos, dando la cara por fin.

Pero para poder dar la cara al pasado, primero tengo que saber que es lo que tengo actualmente a modo de inventario y decidir libremente que capítulos son imperantes cerrar.

Tengo que definir cuales fantasmas aún rondan mi mente y puedan de una u otra manera amargarme la existencia, aunque me daré mi tiempo, no seré tan precipitado; porque si hay algo que quiero aprender de la vida, es a tomar las cosas con calma.Durante muchos años la eterna constante en mi vida es siempre dejar las cosas a medias, me doy cuenta que mirando hacia atrás, el camino que he trazado está lleno de baches; agujeros que son producto de dejar la máquina botada a medio camino para tomar otro sendero. Producto de todo ese recorrido me encuentro hoy en día casado hace 6 meses, con un hijo y descansando en la tranquilidad de empezar a cerrar con calma cada capítulo inconcluso en mi vida.

CONTINUARÁ...
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